
Por: David Arredondo
Un día mientras una mujer lloraba desconsolada su desgracia ( y vaya desgracia) su pequeño hijo de unos cuatro añitos le dijo mirándola a los ojos “ no llores mama, cuando yo sea grande seré payaso”. Eso, sucedió hace varios años; treinta años para ser exactos. Hoy, ese pequeño niño andará en sus treinta y cuatro años y seguro es un exitoso hombre de negocios, el gerente en alguna multinacional, un abogado o todo un medico; cualquier cosa menos payaso ..bueno eso es lo que el cree.
El diccionario de la lengua española define la palabra “payaso” así: dicho de una persona de poca seriedad, propensa a hacer reír con sus dichos o hechos. Esto, nos coloca a usted (con todo el respeto que se merece) y a mi de colada en la categoría de perfectos payasos. Ahora que ya sabemos que somos payasos el punto es descubrir ¿qué clase de payasos somos ?.
Tenemos por ejemplo a los payasos del circo aquel que viaja de pueblo en pueblo haciendo reír a grandes y chicos (..dejémoslo en que hace reír a los chicos). Para dicho fin, este se pinta su rostro de blanco, se viste con un traje multicolor y si le alcanza el presupuesto; se pone un par de zapatos numero setenta. El disfruta su trabajo y al final de la semana si llegó gente a la función, recibe unos centavitos y listo ..al siguiente pueblo “la función debe continuar”
También tenemos a los payasos del “Cirque du Soleil” acróbatas profesionales, verdaderos amos del escenario. Estos, hasta firman autógrafos, viajan en primera clase y al final de la semana con mas plata en el banco listo…al siguiente aeropuerto.
Pero existe también una clase de payaso muy particular, a este le llamaremos “el payaso X“ si, ese que todos llevamos dentro. A este linaje de payaso no le pagan ni un centavo, es mas ni le aplauden pero eso a el no le importa, en medio de una situación difícil donde parece que el mundo se nos viene en cima; este personaje hace su aparición con alguna ocurrencia sacada de la manga. Entonces; casi al límite, entre el llanto y la ira, le saca una sonrisa a todos los presentes. Nadie se lo agradece, nadie dice nada, todos continúan su vida y su camino como si nada hubiera pasado. El payaso “X” se siente todo un “clown”, todo un personaje de arte-ficción que ha salvado a la humanidad entera de alguna amenaza extraterrestre, es un héroe, la adrenalina fluye a chorros por su cuerpo. Debilitado por el esfuerzo titánico al haberse entregado cual Marcel Marceau a su publico; regresa de esa experiencia fantástica y maravillosa y se hace la pregunta ¿payaso Yo?
Hola soy sebastian vargas, me alegro que te haya gustado mi cortometraje. La semana proxima subo dos màs que estàn en post produccion. Ahora veo tu blog y dps opino. Un abrazo.
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hoy si me has hecho reir y reirme de mi mismo ¡fabuloso!
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